"Zapapemex y Petroluta": Crónica de la llegada de los petroleros a La Trinitaria, Chiapas

 

“Zapapemex and Petroluta: Chronicle of the Arrival of the Oil Workers in La Trinitaria, Chiapas

DOI: https://doi.org/10.31644/ED.IEI.V21.2024.C01

*Delmi Marcela Pinto López ORCiD: 0009-0007-1428-1746

*Candidata a Doctora en Ciencias Históricas por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, maestra en Bibliotecología y Estudios de Información por la Universidad Nacional Autónoma de México y licenciada en Antropología Social por la Universidad Autónoma de Chiapas. Sus líneas de investigación incluyen la religiosidad popular, la crónica en el municipio de La Trinitaria, Chiapas, y el fomento a la lectoescritura desde una perspectiva comunitaria. E-mail: delmi.pinto@unach.mx

RESUMEN

“Zapapemex” y “Petroluta” fueron denominaciones despectivas hacia el municipio de La Trinitaria (Chiapas, México), que surgieron a partir de su antiguo nombre, Zapaluta, y su relación con el petróleo. Estos apodos reflejaban la asociación de la región con la industria petrolera, que se estableció a raíz de los trabajos de exploración realizados por Petróleos Mexicanos en la zona durante las décadas de los sesenta y setenta. Esta crónica narra algunos de los acontecimientos y anécdotas que dan cuenta del grato encuentro entre los trabajadores de Pemex y la población de La Trinitaria. Los trabajadores llegaron a la región en esa época para realizar labores geológicas con el objetivo de identificar vetas de petróleo. Este hecho histórico transformó las dinámicas económicas y sociales de la región, y, si bien no condujo a la extracción fructífera de recursos energéticos, sí propició la formación de nuevas familias, integradas por los recién llegados y las habitantes locales.

Palabras clave:

Petroleos Mexicanos, exploración petrolera, yacimientos petroleros, La Trinitaria, relaciones intergeneracionales, historia oral.

ABSTRACT

“Zapapemex" and "Petroluta" were derogatory names for the municipality of La Trinitaria (Chiapas, Mexico), derived from its former name, Zapaluta, and its association with oil. These nicknames reflected the region's association with the oil industry, which was established as a result of the exploration work carried out by Petróleos Mexicanos in the area during the 1960s and 1970s. This chronicle recounts some of the events and anecdotes that illustrate the pleasant encounter between Pemex workers and the people of La Trinitaria. At that time, the workers came to the region to carry out geological work to identify oil sources. This historical event changed the economic and social dynamics of the region, and although it did not lead to the successful extraction of energy resources, it did lead to the creation of new families, made up of the newcomers and the locals.

Keywords:

Petroleos Mexicanos, oil exploration, oilfields, La Trinitaria, intergenerational relations, oral history.

Recibido: 09/09/2024  •  Aceptado: 23/11/2024  •  Publicado: 12/12/2024

Introducción1

Los acontecimientos relacionados con los yacimientos petroleros de La Trinitaria han sido, en su mayoría, poco documentados. Sin embargo, los pobladores como yo no podemos olvidar —recuerdos de la infancia—, la llegada de Petróleos Mexicanos a la región. Aun cuando yo era pequeña, sabía que mucha gente fuereña llegó al pueblo.                       

Mis hermanas mayores, que en ese entonces eran unas jóvenes, establecieron amistad con muchos de los trabajadores. Ellos acudían frecuentemente a platicar a nuestra casa, en buena parte debido a que mis padres tenían una tienda de abarrotes, lugar de referencia importante para conocer el lugar y entrar en contacto con los habitantes del pueblo.

A través de las conversaciones con mis hermanas Lupita, Leti y Coqui, así como con mi hermano Guillermo, pude reunir valiosa información que me ayudó en la elaboración de esta crónica. Incluso, logré contactar a extrabajadores de la empresa, así como visitar los lugares en donde estuvieron los pozos petroleros. Fue una experiencia única poder visitar el lugar donde se realizaron las perforaciones para la búsqueda del hidrocarburo y conocer lo que queda de ello.

Desde mi consideración, este hecho histórico constituye un notable periodo para La Trinitaria, pues repercutió tanto en el rubro económico como en el aspecto social. Por tal razón, me aventuré a la tarea de investigar cuáles fueron los sucesos más importantes y entrevisté a personas en algún momento involucradas en las actividades petroleras. Me enteré, por ejemplo, que varios extrabajadores se casaron con mujeres oriundas de la cabecera municipal y formaron familias que aún viven en el pueblo. Estos relatos y testimonios fueron una fuente clave de inspiración y constituyen una parte fundamental de esta crónica.

La Trinitaria

La Trinitaria es un pueblo de Chiapas atravesado por dos importantes carreteras: la Panamericana, inaugurada en 1949, y la carretera fronteriza Trinitaria-Lagunas de Montebello, terminada en 1978. Se localiza en el extremo oriente de la altiplanicie chiapaneca, a unos 200 kilómetros de la capital del estado. Está ubicada en la parte sur de la “meseta comiteca”, pertenece a la región del Grijalva y es un municipio fronterizo con Guatemala.

La cabecera municipal está delimitada al norte por la carretera Lagos de Montebello, al este por el ejido Nuevo Saltillo y al oeste por los cerros Shelá y Salsawitz. En cuanto a los límites generales del municipio, al norte colinda con la ciudad de Comitán de Domínguez y el municipio de La Independencia, al sur con Frontera Comalapa, al este con la República de Guatemala y al oeste con los municipios de Tzimol y Comitán.

Según el Censo de Población y Vivienda 2020, el municipio de la Trinitaria cuenta con una población de 11, 055 habitantes distribuidos en 417 localidades que abarcan una extensión de 1,840.70 kilómetros cuadrados. De todas estas localidades, solo la cabecera municipal puede considerarse una zona urbana. Esta cabecera está dividida en barrios, cada uno de los cuales tiene un representante.

Los Petroleros

Mi interés partió de reconocer una época en particular que marcó un hito en La Trinitaria: la incursión de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en la región, la cual transformó la dinámica económica y social del municipio, generando un periodo de bonanza que aún permanece en la memoria de sus habitantes.

Así, decidí entrevistar a algunos petroleros que fueron parte de esta etapa, personajes que recordaba como bulliciosos, platicadores y amigueros. Me di a la tarea de localizar a mis actores sociales para entrevistarlos, y con todas las facilidades para hacerlo, pude obtener sus testimonios de viva voz.

Entre las personas clave que entrevisté destacan don Jesús Marcelo y el señor Jorge Torres, que junto con su esposa la señora Emma Gordillo, evocaron aquellos tiempos dorados. En el momento de las entrevistas, ambos eran jubilados de PEMEX. Don Jesús Marcelo, tras su retiro, se desempeñó como comandante de la Policía Municipal y ahora disfrutaba de su tiempo en casa. Por su parte, el señor Jorge Torres y su esposa eran dueños de un restaurante en el centro del poblado llamado “Restaurante Yuli”.

Los datos que aportan las entrevistas aquí presentadas datan de finales de la década de los sesenta y principios de la década de los setenta, cuando la presidencia municipal estuvo a cargo de Don Antelmo Figueroa Castro y Don Guillermo Pinto Gordillo, respectivamente.

En ese entonces, las oficinas centrales estaban ubicadas en la casa del Sr. Jorge Guillén Figueroa, frente al parque central. El jefe de campo, de apellido Vidal, provenía de Villahermosa, Tabasco, y su asistente personal, así como segundo jefe de campo, se apellidaba Castro. Ambos eran responsables de recoger el dinero con el que se pagaba semanalmente a los trabajadores, siempre en efectivo, ya que no existían bancos en la región. Como uno de los entrevistados recordó: “Nunca nos pasó nada, gracias a Dios”. “Viajábamos a Villahermosa por el rumbo de La Tijera, de El Escopetazo [punto de la carretera Panamericana donde se bifurcan los caminos hacia Tuxtla o hacia Tabasco]. El temor de transitar por esa ruta era que, desde las montañas, los indígenas solían lanzar piedras o disparar hacia los vehículos, aunque afortunadamente nunca tuvimos ningún percance.”

Cabe hacer mención que esa era la única vía de comunicación, la más cercana, aun cuando su trayecto demoraba muchas horas.

Se comenta que, para realizar las perforaciones, era necesario llevar a cabo estudios geológicos. “Para eso se seguían las vetas de petróleo”, y, como resultado, se abrieron tres pozos: Trinitaria 1, ubicado cerca de La Quebradora, con una profundidad de 4300 metros; Trinitaria 2, en El Ciprés, con una profundidad de 2500 metros; y el pozo Trinitaria 3, cuya ubicación y profundidad no se mencionan en los testimonios disponibles.

¿Quiénes eran los petroleros? Eran personas jóvenes, no mayores a los 30 años, procedentes de Tabasco, Poza Rica, Agua Dulce, Veracruz y Salina Cruz, “los que veníamos ya traíamos experiencia laboral”. Por otro lado, se ofrecía también una oferta de mano de obra en el área, contratándose personas de la localidad. Trabajaron aproximadamente 60 individuos, entre personal de campo y de oficina. Toda la maquinaria que emplearon era traída de Ciudad Pemex, en Tabasco.

Ellos describen que venían de ambientes urbanizados, y al ver el pueblo tan tranquilo, tan desierto, porque aún no se encontraba muy poblado, les pareció triste y pensaron que no se iban a adaptar, sin embargo, fueron bien recibidos por la gente. Recuerdan que el clima era frío, llovía mucho, “cuando llegué tuve un cambio, porque nosotros somos de tierra caliente, me gustó mucho este lugar desde que llegué, había mucho frío, al tercer día me agarró como una especie de que estaba crudo, y fui a visitar al doctor y me dijo que era por el cambio de clima, me resfrié”.

La única diversión que tenían en sus tiempos libres era el “Billar de don Arnulfo Escandón”, además de que contrataban viajes especiales con los únicos dos taxistas que existían en el pueblo, propiedad del Sr. Armando Alvarado y del Sr. Oscar López, quienes los llevaban a pasear a los lugares cercanos y atractivos de La Trinitaria, tales como: las Lagunas de Montebello, las Ruinas de Chincultik, Lagos de Colón, El Lagartero y Comitán, que era y sigue siendo el centro rector, administrativo y político de la zona.

Platican que la jornada del día se dividía en tres turnos, de 8 horas cada uno, mañana, tarde y noche. Cada turno contaba con 8 personas. Había también un chofer especial de las guardias, para cualquier cosa que se ofreciera, de nombre Alberto Figueroa.

Además, para normar sus relaciones laborales, se constituyó un sindicato de trabajadores petroleros, la delegación fue la Sección 38, perteneciente a Salina Cruz, Oaxaca. El primer delegado de La Trinitaria fue el Sr. Jorge Montero.      

Transformaciones económicas y sociales en La Trinitaria

¿Qué cambios sufre el pueblo en este periodo? Desde mi ver, pueden dividirse en económicos y sociales. En cuanto a los económicos, se pudo observar la apertura de diversos locales, como tiendas de abarrotes con venta de cerveza, además de que se habilitó hospedaje en casas particulares, con renta de cuartos amueblados por mes. Se mencionan en este rubro las casas de doña Nelly Pérez, la de don Augusto Solórzano, la de doña Cristina Hernández y la de doña Isabel Escandón.               

Así también, la necesidad de alimentación propició que se abrieran comedores en algunas otras viviendas, como la de doña Nelly Pérez, la de doña Julita y la de doña Chabelita. Un servicio más, requerido también, era el de lavandería y planchado de ropa, ofertado también a distintas señoras. Es decir, se produjo una modificación del flujo económico a la llegada de la empresa, como lo menciona un entrevistado: “Cuando venimos nosotros, encarecemos la vida, porque cuando llega PEMEX suben de precio las cosas”.

Tabla 1: Reconstrucción de las categorías de

los puestos de Pemex en La Trinitaria

Puesto

Jefe de campo

Segundo jefe de campo

Ingeniero

Jefe de perforación

Segundo del perforador

Técnico de Perforación

Changos

Soldadores

Mecánicos

Ayudantes de piso

Choferes

           

Fuente: Elaboración propia con información procedente de entrevistas

 

Por su parte, la vida social de la población también sufrió cambios, según las entrevistas, ya que muchas jóvenes de La Trinitaria comenzaron a relacionarse con los trabajadores, tanto como amigas como en relaciones de noviazgo. De hecho, varios de estos vínculos culminaron en matrimonios, como se detalla en la Tabla 2.

Mis informantes recuerdan con mucha alegría el 18 de marzo de 1975, cuando se celebró un baile del día del petrolero, en el que se contrató un grupo de música tropical de Salina Cruz: “Aquel fue un día muy alegre, bailamos como nunca, cómo lo gozamos, no siempre había ese tipo de bailes acá, menos con grupos de fuera”. Cabe mencionar que para este baile se permitió la asistencia de la población sin costo alguno, y fue organizado en la cancha de basquetbol de la Escuela Secundaria Flavio Guillén, único espacio amplio y disponible en ese tiempo para la realización de este tipo de eventos.

Tabla 2. Casados en La Trinitaria

Señora

Señor

Emma Gordillo Figueroa

Jorge Torres Díaz

Yolanda Calvo Gutiérrez

Jesús Marcelo Castro López

Reina Alvarado Hernández

José Manuel Lázaro Murillo

Reina Vera

Arturo Ovando Gallegos

Patricia López Pérez

Marcos Alhor

María Elena Hernández Domínguez

Fernando Delgadillo

Amparo Martínez

Luciano

Esperanza Guillén

Carlos Enríquez

Martha Ortiz

Alvaro Jiménez Zavala

Fuente: Elaboración propia con información procedente de entrevistas.

Un hecho que no puedo olvidar de esa época era la visible alegría de la señora Inés —quien se caracterizaba por su personalidad fiestera, su cuerpo corpulento y su clásico peinado de chongo—, esposa de don Florentino Chablé, uno de los petroleros veracruzanos que llegó con todo y familia. Ella nos enseñó que, en diciembre, durante los nueve días de las posadas se debía sacar “la rama”, tradición de su lugar de origen. ¿Qué era la rama? Concretamente era una rama de pino, adornada con globos y con escarcha, “nos reuníamos un grupo de niños, íbamos a las casas a pedir dulces, frutas, incluso nos daban dinero, es lo que más nos gustaba, nos atraía la paga para repartírnoslo, y comprar seguro golosinas”.      

Recuerdo como se cantaba: “Naranjas y limas, limas y limones más linda es la Virgen que todas las flores…”. Al terminar de pedir posada, la despedida dependía de lo recibido. Si había sido algo bueno, se cantaba: “Ya se va la rama muy agradecida, porque en esta casa fue bien recibida”, pero si no, la melodía cambiaba así: “Ya se va la rama muy desconsolada, porque en esta casa no nos dieron nada”. Era un momento mágico, desafortunadamente fugaz, ya que la tradición no se quedó con nosotros, sino que únicamente formó parte de aquellos años de estancia de los petroleros en el pueblo.

También se puede rescatar de las entrevistas que surgieron vicios como el alcoholismo y la drogadicción. Según anécdotas, el trabajador más problemático era el empleado como “chango”,2 quien “era un bolo3 y cada rato iba a la cárcel, era terrible, lo metieron muchas veces al tambo,4 cuando él armaba las golpizas, le pegaba a los policías y le tenían miedo, así que llegaban los militares, que lo llevaban cargado a la cárcel; cuando lo metían preso, no había chango”. Mi pariente, el jefe de campo, el Sr. Vidal, me pedía de favor que yo lo fuera a sacar. Así que iba a hablar con el presidente para pagar su multa, y luego él me decía que le diera una nota a la policía. Entonces, la policía gritaba: “¡Sale el chango bolo!” Y él respondía: “¿Por qué tanto tiempo me dejaron? ¿Por qué no me vinieron a sacar antes?”. A lo que yo contestaba: “Estarás muy bonito para que te viniéramos a sacar antes”, comentó entre risas el entrevistado.

Pero ¿quién era el chango? “Era la persona más delgadita, era el que estaba arriba, el que enderezaba los tubos, tenía que alinear la tubería allá arriba, ganaba al igual que el perforador, porque es el que más arriesgaba su vida, ya que estaba en la punta desde la altura. “El chango” llevaba en su morral la botella de trago, se le daba la razón por el frío que había allá arriba, para calentarse y para agarrar valor”.

El tiempo que duraron en el lugar fue de 6 a 7 años, aproximadamente, “como no se encontró nada, aunque se venía siguiendo una veta, la veta existía, pero no era suficiente, el pozo 1 tiró gas, pero no lo necesario, según que había dos vetas una para Guatemala y otra se quedaba acá, pero no fue cierto”. El programa terminó en La Trinitaria y se fueron a Las Margaritas, Oxchuc, San Juan Chamula, Ocozocoautla de Espinosa, y, por último, a Ocosingo, donde sí encontraron petróleo, pero le pusieron “un tapón de abandono y quedó como reserva esa veta”.

De las entrevistas parte esta reconstrucción, de la lista de trabajadores de PEMEX en La Trinitaria, con los personajes más recordados, quienes sobresalieron tanto por su trabajo como por su “espíritu festivo”. De ellos, algunos no se recuerdan sus nombres, sino los apodos con los que se dieron a conocer.

Tabla 3: Lista de petroleros

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Nombre

Apodo

1

Jesús Marcelo Castro López

 

2

Pedro Vidal (jefe de campo)

 

3

Jorge Torres Díaz

 

4

Delfino Manzano

 

5

Miguel

“El ciego”

6

Jorge Solorza

 

7

Carreón

 

8

Arturo Ovando Gallegos

“El Venado”

9

 

“El Liquiriki”

10

 

“Digo, digo”

11

Fernando Delgadillo

 

12

José Manuel Lázaro Murillo

 

13

Luciano

“Pochitoki

14

Carlos Enríquez

 

15

Don Carmelo

 

16

Trine Cancino García

“Trivilín”

17

Marco Antonio Gordillo Figueroa

“Toto”

18

Joselino Arguello

 

19

Jesús Arguello

 

20

Emilio Villar

 

21

Ramón Herrera

 

22

Alberto Figueroa

 

23

Florentino Chablé

 

24

Víctor Gordillo Figueroa

 

25

Antonio Gallegos

 

26

Alvaro Jiménez Zavala

 

27

Julio Guillén Valdez

“El Payaso”

28

Marcos Alhor

 

29

Jorge Montero

 

Fuente: Elaboración propia con información procedente de entrevistas.

Conclusiones

El periodo en el que fuereños llegaron a La Trinitaria con sus sueños y su alegría de vivir transcurrió; su paso por el lugar sigue siendo recordado con gusto, y más aún con la presencia de familias que dan testimonio de las buenas relaciones que existieron entre los trinitarenses y los petroleros.

Este texto es evidencia de la importancia de la reconstrucción de sucesos relevantes que forman parte de la memoria histórica de los pueblos. La historia oral es un método que nos permite conocer y recuperar el pasado a través de los testimonios, por medio de la entrevista; es evidente que la oralidad es una fuente primaria que se transmite de generación en generación, que tiene un valor incalculable sobre todo cuando se presta atención a los recuerdos, experiencias, vivencias y puntos de vista de los actores sociales. Definitivamente es una forma antigua que permanece entre nosotros para ir haciendo historia.

Finalmente, quiero terminar con esta frase, tan popular en el pueblo: “no se encontró petróleo, pero sí se encontraron mujeres”.

Agradecimientos:

En memoria de don Jesús Marcelo y la señora Emma Gordillo.

Notas

1 Este documento surge a partir del XVIII Encuentro de Cronistas llevado a cabo en Chiapa de Corzo, Chiapas, México, el 1 y 2 de marzo de 2019.

2 N.E. El término “chango” se utiliza de manera coloquial para referirse a un trabajador especializado que realiza tareas en alturas, generalmente en las plataformas de perforación de petróleo o en los trabajos de instalación de equipos en los pozos petroleros

3 N.E. Expresión coloquial: bolo=borracho.

4 N.E. Expresión coloquial: tambo=cárcel.