Reseña

Doi: 10.31644/ED.FCHDIS.V23.2026.R01

Laura Selene Mateos-Cortés

Estudios Interculturales desde Veracruz: Metodologías Emergentes de Investigación, Docencia y Vinculación.

Año: 2025

Editorial: Universidad Veracruzana (UV)

ISBN: 9786072621664

Páginas: 390 pp.

 

Martha Segura https://orcid.org/0009-0005-9192-5889

Profesora – investigadora en la Universidad Internacional Iberoamericana, Universidad Regional del Sureste, México.  E-mail martha.segura@unini.edu.mx

Recibido: 20/11/2025  •  Aceptado: 16/03/2026  •  Publicado: --/08/2026

 

UNA CARTA PARA MIS COLEGAS

La obra de acceso abierto Estudios interculturales desde Veracruz. Metodologías Emergentes de Investigación, Docencia y Vinculación, coordinada por Laura Selene Mateos Cortés, salió a la luz el 8 de mayo del presente año por parte de la Universidad Veracruzana (UV). Este libro fue tejidogracias a la sintonía de diversas, sí,hay que enfatizareste término con toda la fuerza necesaria:diversas manos, cabezas y corazones que ostentan sugerentes posicionamientos desde el sur y la emergencia. Perspectivas que deberemos convenir, hay que sentipensarlas con la polisemia necesaria, entendiéndolas como plurales, creativas, colaborativas y completamente disruptivas.

Motivos sobran cuando se trata de acercarse a un escrito, abrirlo, perderse en él y, paradójicamente, estarán de acuerdo: encontrarse. Aquí un conjunto de pre-textos y buenas sentirazones para leerlo:

El libro arranca con un apartado introductorio preparado por Laura Selene y Gunther Dietz, que ya es una garantía en sí. Habla de la vida en sentido pleno de la palabra, de seres humanos de carne y hueso, de esos que se mueven de manera activa en las comunidades y/o en la academia.

Cuenta la historia de prácticas, de saberes, de marcos de referencia infinitos, pletóricos, de riquísimas experiencias de subjetivación, de tramas de significado latentes en cada palabra, en cada eco, en cada pausa, en cada silencio que grita desde las gargantas, mentes, manos y posturas corporales de los participantes —colaboradores incontables, 20 autoras y 15 autores—.

Cada página es una oportunidad para visualizar un conjunto de acontecimientos significativos y críticos. Aborda distintos trabajos que convergen en el uso de los estudios emergentes, mostrando la potencia de las estrategias metodológicas sueltas, pero también las imbricadas, justo las que permitieron la recopilación, la sistematización, el análisis y la presentación de resultados.

Cada pieza, léase capítulo, deja mirar de una manera amigable la arqueología de territorios comunitarios, corporales, emocionales, cognitivos —así en este estricto orden de aparición—, a través de:

(Auto) Narrativas dialógicas —relatos de vida en concreto, como las que presentan Irlanda Villegas y Daniel Mendizábal—,

Biogramas—las mostradas por María Rivera Olvera y Alejandra Martínez—,

Mapeos de actores clave —el despliegue de cartografías de Andrea Manzo—,

Análisis cuantitativo —las aproximaciones multivariantes de José Suárez y Alim Vázquez—,

Cuestionamientos desde enfoques sociolingüísticos —los correspondientes a Miguel Figueroa y José Hernández—,

Métodos audiovisuales de investigación educativa y artística —Rodrigo Zárate, Francisco De Parres y Bruno Baronnet—,

Investigación colaborativa desde una epistemología sorda —Mariana Martínez, Lucerito Aguilar, Braulio Juárez y Esteban Tenorio—,

Narrativas —Nancy Margiel, Areli Castilla y Laura Jiménez—,

Metodologías de enseñanza de lenguas —Daisy Bernal y Rafael Nava—,

Aprendizaje situado —Juan Hernández—,

Tutoría con enfoque intercultural —Érica Fuentes—,

Métodos para el análisis interseccional —Yunuen Manjarrez y Paola Vargas—,

Literacidades críticas —Jesica Franco y Milena Sapey—,

Investigación y vinculación comunitaria —Sergio Navarro, Antonio Saldívar y Felipe Galán—,

Videocartas —Sara Arcos y Angélica Hernández—,

Métodos performativos —Claudia Eguiarte—,

Vinculación comunitaria desde la arqueología —Lourdes Budar y Gibrán Becerra—.

En suma, se trata de una obra que recompone acontecimientos que a lo largo de las páginas constituyen verdaderas ventanas que nos permiten atestiguar la autorreflexión, el aprendizaje situado y la justicia curricular. Triada singular de la que Hernández, uno de los autores nombrados nos advierte, y que nos permite, entre otras cuestiones, repensar las formas tradicionales de hacer docencia, vinculación e investigación para evitar replicar una cultura hegemónica, como señala su par Eguiarte.

Cada apartado es una muestra de cómo los colaboradores han sido por generosos para poner el cuerpo y darse cuenta. Los participantes se erigen en verdaderos protagonistas, sobrepasando la lógica esperada de la anquilosada cosificación impuesta por modelos positivistas. Antojándonos así a construir las propias agendas de investigación, ocupándonos de un tema o de varios, combinando las vanguardistas estrategias metodológicas expuestas.

Gracias a la fluidez del contenido de la obra, el escrito se convierte en asequible, alcanzando incluso tintes didácticos que son capaces de provocar que los investigadores experimentados y nacientes empiecen a confeccionar o resentipensar estrategias situadas.

Los 17 capítulos dan evidencia de por qué la investigación emergente es encarnada, en movimiento, no extractiva, sin fines de infamar a los otros —partiendo de la importante premisa que este forma parte de un nos-otros—.

La obra se interesa por mostrar, mostrar-se, mostrar-nos la riqueza y plenitud de lo ontológico, de lo axiológico, de lo metodológico y de lo epistemológico. Se ocupa de procedimientos no extractivos, no binarios, no asimétricos, no dicotómicos, para estas dos últimas cuestiones, parafraseando a Manzo.

Se trata de procedimientos dialogados entre los participantes y los autores de cada capítulo desde el diseño. Abre la cocina de la investigación, desplegando uno a uno de los diseños metodológicos seguidos por las voces, muchas voces, todas las voces, grandes voces que van desfilando en las páginas.

Mediante sus palabras, frases, trazos, fotografías, contrastes a través de lo compilado en una suerte de caleidoscopio e hipertextos, los participantes y los autores en general, se adentran, sin llegar a desbordarse, en los mundos de significación de los seres humanos involucrados, dando cabida a compartirnos formas de ser y estar, expectativas, creencias, sueños, afectos, deseos, retos, identificaciones —evidenciándolas como toda una construcción paulatina de rupturas y recomposiciones—.

Se trata de docencias, indagaciones y vinculaciones, así en plural, originales, actuales, pertinentes, relevantes, urgentes. Funge como un excelente andamiaje y abanico de posibilidades metodológicas, colocando de frente al lector distintas estrategias e instrumentos que fueron puestos en juego y que estuvieron destinados, desde el inicio, como Villegas y Mendizábal afirman, a pensar e imaginar posibilidades de vidas, relaciones y mundos.

Se erige como una posibilidad contemporánea de transdisciplina —el entramado indispensable de disciplinas, áreas, asignaturas que antes se veían recortadas— y transmetodología —la convivencia, el tejido, el entramado de paradigmas, tipos de investigación y estudio, método y metodologías— que permite estar en sintonía con la incertidumbre, las paradojas y la complejidad de los tiempos actuales y, por tanto, dar frente a la multiplicidad de desafíos que conllevan las situaciones problémicas.

Tiene que ver con lo intercultural desde una perspectiva crítica, al tiempo de ser susceptible muestra del trabajo con otros tópicos tangenciales que provocan aproximarse, documentar la variedad de componentes que juegan en el campo, pero, además, adentrarse en las singularidades de los contextos, las personas, las interacciones, en suma, los mundos de significación de todos los días.

En sus 383 páginas relata la vida en sentido amplio. Cada uno de los capítulos es una muestra viva y fresca de agencia, de interpelación que provoca imaginar horizontes de transformación que visibilizan y contrarrestan procesos de exclusión y marginalización como Villegas y Mendizábal apuntan, a través de la potencia, la recuperación y la exaltación de la voz propia que hemos de convenir de una vez se encuentra ya lejos, muy lejos de ser una situación menor.

La lectura de la obra se coloca en una ocasión privilegiada para re-cordar (pasar dos veces por el corazón) las necesarias mudanzasepistemológicas, además de sensibilizar respecto a la existencia de las vulneraciones y dobles vulneraciones presentes y desafortunadas en la vida cotidiana, pero también, para dejar claro el rescate de las potenciasde los participantes que buscan hacerse eco a través de la fuerza de sus actos.

Existe una convivencia provocativa que integra escritura, imagen, tablas, ligas de audios y vídeos ocupadas y dejadas ahí de manera nada ingenua por los participantes de la docencia, la indagación y la vinculación para ser escuchadas y miradas por los que, se entiende, no nada más somos lectores.

Es al mismo tiempo y espacio, una imbricación de manifestaciones artísticas y científicas, además de reunir tintas clásicas, imperdibles, las ya conocidas y referenciales en el campo, las plumas que nos han acostumbrado a su talento, rigurosidad y sensibilidad, así como tintas nuevas, muchas, atrayentes, provenientes de integrantes de las comunidades, estudiantes de licenciatura y posgrado de la UV y de otras reconocidas Instituciones de Educación Superior (IES), jóvenes investigadores. Todas con lentes claros, puntuales que acentúan la diversidad de lo diverso. Esta pluralidad de autores, abre también lo plural de los lectores, en donde todos están convidados y encuentran cómodamente un lugar.

Habla de talentos otros, aprendizajes otros, vidas otras, expectativas otras, tejidos y bordados con hilos de colores de la mente, el corazón, el cuerpo. Cruza lo real y lo posible, dialoga entre sí y con otros, nosotros, provocando senticonocimientos personales y colectivos, permitiendo explorar las inquietudes, arquitecturas emocionales y expresivas, universos creativos de los participantes, parafraseando a Eguiarte.

Invita a dar varias lecturas, a tomar notas, a hacernos preguntas, a intentar responderlas, a pugnar por políticas públicas “abriendo espacios de diálogo y reencuentro con diferentes realidades coexistentes en las regiones de incidencia”, de acuerdo con Arcos y Hernández.

Es muestra de contundencia en los puntos abordados, contiene aproximaciones cuantitativas y en su mayoría, como se entenderá, de orden cualitativo como estamos acostumbrados, pero con tal potencia, que incluso y para revertir la vieja tendencia, hace cuestionar la objetividad y neutralidad de otro tipo de aproximaciones metodológicas con abordajes técnicos, recortados, operarios e instrumentales. Así, cuando se tiene de frente este escrito, se corrobora que la investigación emergente permite superar los vacíos teóricos, conceptuales y metodológicos dejados por las hondas huellas positivistas que hasta nuestros días han impregnado y modelado las indagaciones en los diversos campos.

Para cerrar, es importante no olvidar que el libro Estudios interculturales desde Veracruz. Metodologías Emergentes de Investigación, Docencia y Vinculación fue coordinado por una mujer: Laura Selene Mateos Cortés, quien a lo largo de su trayectoria nos ha dejado ver que es congruente con su forma de ser, estar, sentipensar, acompañar, orientar, inspirar. Vayamos a disfrutar la obra que suscita propuestas, abre caminos y favorece la toma de decisiones, la reflexión y la transformación desde/en el interior del colectivo… promoviendo la creación de importantes puentes, como Fuentes menciona.